París es siempre una buena idea | Nicolas Barreau

(Ficha completa pinchando en la portada)
SINOPSIS

¿Quién no tiene un sueño por cumplir? ¿Quién no aspira, en el fondo, a encontrar el amor perfecto?
París es siempre una buena idea para buscar la verdad y encontrar el amor… 
La propietaria de una pequeña y adorable papelería. Un atractivo profesor de literatura norteamericano. Dos vidas paralelas unidas por un libro infantil con una dedicatoria que esconde un misterio.
«Cómo algo que empieza con una pelea y una mentira puede acabar con una sinfonía de sentimientos auténticos.» Jolie
RESEÑA

Como siempre, Barreau no defrauda, y en su nueva novela regala esa magia y esa sencillez que siempre hacen falta, y más en estos tiempos. Es una novela para sonreír, añorar, viajar y disfrutar.
Aunque encontremos todos los elementos propios de las novelas de Barreau, en París es siempre una buena idea hay más trama, más acción por así decirlo. No es una acción tipo novela de aventuras, no, me refiero a que hay más desarrollo, no se queda simplemente en la historia de amor, sino que hay una trama diferente que guía toda la novela.
En este caso, la protagonista es una mujer: Rosalie Laurent, que desde pequeña ama el azul y dibujar, una combinación que ha hecho que en la actualidad, a sus treinta años, regente una pequeña tienda de postales y souvenirs, algunos de creación propia.
Nuestro protagonista masculino es Robert,  un americano que aterriza en París porque una vez su madre le dijo que París es siempre una buena idea.
La trama en sí comienza cuando a Rosalie le encargan las ilustraciones de un  cuento infantil, El tigre azul, cuento que encontramos íntegro en el interior de la novela. Cuando Robert aparece en su tiendecita y lee el libro, le reclama a Rosalie que es un plagio, y ella no da crédito. No se puede creer que Max, escritor de renombre en Francia y reciente amigo suyo, haya plagiado esa historia. A partir de este punto hay una especie de investigación para resolver el misterio que envuelve la autoría del cuento.
No es una novela de misterio, no me malinterpretéis, porque la verdad es que el misterio en sí se resuelve súper pronto; lo que nos encontramos es a dos personajes que se van enamorando, aunque con ciertas reticencias y obstáculos. No olvidemos que a Barreau le encanta el romanticismo y la novela está plagada de detallitos y moñerías que a mí me encantan y que al resto de lectores que amen la novela romántica les va a encantar más aún.
Sin embargo, ni siquiera las historias de amor son lo que más asombra de este autor, ni eso ni los personajes que protagonizan dicha historia, no. Lo que más asombra de Barreau son sus descripciones, su ambientación, y la manera que tiene de transmitirlas. No es una descripción al uso, de narrador omnisciente y ya está. Son los propios personajes quienes nos llevan por las calles y parques de París, los que transmiten la magia de estos escenarios.
Como siempre, la novela está situada en París (dónde si no, con ese título), y quizá en esta ocasión he disfrutado mucho más de la lectura que con las otras porque en ésta reconocía muchos de los lugares: estaciones de RER, parques, metro, rues…  y me ha hecho mucha ilusión porque iban apareciendo en mi cabeza y era como si estuviera allí con ellos.
No os he hablado de un personaje que tiene también un gran peso en la historia: Max. Él es el escritor del cuento de la discordia y quien pone punto final al misterio. Su historia, a mi parecer, es la verdadera protagonista de esta novela, y no el amor que va naciendo entre Robert y Rosalie. Es una historia que encoge el corazón, que hace soltar la lagrimita y nos hace creer en el amor de verdad (o sea, en el amor hollywoodiense XD).
En París es siempre una buena idea hay muchos elementos propios de todas las novelas de este autor, como ya os he dicho antes, pero también hay algunos nuevos que no habíamos visto antes en ninguna otra de sus novelas. En primer lugar, se nos presenta antes a la chica que al chico; el narrador es en tercera persona y no en primera masculina, que es a la que nos tenía acostumbrados; y, por último, no hay un claro protagonista. Rosalie no es la protagonista, Robert tampoco, y de hecho, ninguno de los tres personajes principales son protagonistas, aunque todos están bien perfilados y sean personajes redondos. Ya os digo que la verdadera protagonista es la historia de Max y del cuento. Y hasta ahí puedo leer 🙂
Por último, me gustaría decir que el cuento que se incluye con márgenes azules, El tigre azul, la primera vez que lo leí me pareció entrañable, pero luego tuve que volver a leerlo por algo que ocurre casi al final, y de verdad que remueve el corazón leerlo una segunda vez. Encierra una historia preciosa que no os podéis perder.


Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar 🙂

5 comentarios sobre “París es siempre una buena idea | Nicolas Barreau

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